viernes, 11 de noviembre de 2011

COSECHA DE LA PALMA DE ACEITE


La cosecha en palma de aceite consiste en realizar el corte de los racimos maduros, de acuerdo al indice fisiológico de maduración, de los racimos de donde podemos extraer la mayor cantidad de aceite posible de buena calidad.
Se debe tener en cuenta si las palmas son jóvenes o adultas, ya que de estas dos características dependerá el alistamiento y utilización de herramientas involucradas en éste proceso.
Un indicador del corte de racimos, es el estimativo de rendimiento de 21 a 28 TM por hectárea. Se realiza cuando los frutos en los racimos han tomado un color rojo anaranjado, y se deben en cuenta las siguientes consideraciones:

  1. En algunos resultados de investigaciones han arrojado  que los máximos contenidos de aceite son obtenidos a partir de ciclos de cosechas de cinco días con dos o cuatro frutos sueltos.
  2. Las evidencias de ensayos de maduración, donde fueron utilizados varios tratamientos tales como los criterios de madurez, desde cero frutos caídos basados en los cambios de color, hasta más de 120 frutos desprendidos después de la cosecha, los resultados no mostraron diferencias significativas en cuanto a la cantidad aceite/racimo en base seca.
  3. La maduración de racimos, la  calidad de los racimos, el tiempo entre la cosecha y el procesamiento y el proceso de extracción afecta directamente la calidad del aceite crudo. Esto nos indica que deben usarse métodos personalizados en cada región o plantación de forma organizada y racional  de cosecha.
  4. Puede concluirse que la tendencia en época seca, que el número de frutos que se desprenden diariamente es menor que en época lluviosa. Esto nos dice que se deben implementar ciclos de corte de racimos de 7 días durante la época lluviosa y un máximo de 8 días durante la época seca.

COSECHA Y TRANSPORTE DE RACIMOS
La cosecha y el transporte de los racimos y fruta es parte de la conclusión del conjunto de los cuidados y mantenimiento del cultivo de forma técnica.
Los objetivos de estas labores son :

•Cosechar racimos en madurez óptima con el máximo contenido y calidad de aceite y palmiste.
• Recolectar toda la fruta suelta.
• Transportar toda la fruta, racimos y fruta suelta, en adecuadas condiciones fisiológicas es decir, dentro de las 24 horas después de cosechadas, para evitar el mayor incremento de ácidos grasos.
• Realizar los ciclos de cortes de forma adecuada ( 8 – 9 días ). Este criterio dependerá del tipo de material utilizado y de la época seca o de lluvias que se éste presentando.
• Se deben utilizar los diversos criterios técnicos para determinar la madurez de los frutos tales como el color del exocarpo y el desprendimiento de frutos de forma natural expontánea.
• Todas las hojas cortadas como resultado de la cosecha, deberán ser apiladas ordenadamente en la interlínea.
• Todos los racimos maduros deberán ser cortados y trasladados al borde de la parcela, con sus frutos sueltos, se les cortarán los pedúnculos de acuerdo a los criterios técnicos de cada plantación o de la planta extractora. Esto nos indica que se deben tener establecidos con suficiente antelación los sitios de acopio en los lotes programados para corte.

La primera cosecha se realiza entre los 32 – 34 meses de edad de sembrada la palma aceitera.
Para la extracción de racimos del interior de las parcelas, en las grandes plantaciones, se utilizan mulas o búfalos, en plantaciones pequeñas lo hacen al hombro o en carretillas manuales, en plantaciones con problemas de mano de obra han mecanizado el transporte con el uso de pequeños tractores (Dumper) equipados con neumáticos de alta flotabilidad para evitar la compactación del suelo.

FRECUENCIA Y RENDIMIENTOS
La evaluación de coronas es  una práctica  que constituye un excelente y efectivo recurso para la programación de la cosecha, para poder planear y programar con suficiente anticipación los equipos, materiales, herramientas y mano de obra que son necesarios para la optimización de a labor.
Consiste en realizar un inventario físico del número de inflorescencias femeninas en antesis y de todos los racimos en sus diferentes estados de desarrollo, todo lo cual permite disponer por cada campaña de siembra de una información completa tanto en número de racimos como en toneladas métricas.
Se presentan dos formas de evaluación, una para cultivos comprendidos entre  3 y 10 años de edad de sembradas, donde tenemos un fácil acceso a la corona de racimos; otra para cultivos de más de 11 años de edad en la que ya el uso de escaleras resulta difícil y hasta riesgoso para a integridad de los trabajadores. Por cada lote de siembra se marcan un número de plantas equivalentes al 4% del total de plantas, las que en el tiempo serán las que siempre se evaluarán.
En Cultivos de 03 – 10 años, deben contabilizarcen todas las inflorescencias femeninas y racimos en cada una de las plantas marcadas para el muestreo.
Después del sexto año se utilizara una escalera. Este método permite una exactitud del 100%, y la previsión de cosecha corresponde a los próximos seis meses a partir de la fecha del censo. Frecuencia cada 06 meses.
En Cultivos de más de 11 años de edad debido a la dificultad de acceder a la corona de racimos, el inventario se realiza desde el suelo, limitándose al conteo de racimos visibles que corresponden a una edad de desarrollo entre 2 – 6 meses.
Este método permite una exactitud de más menos 10% y la producción corresponde a los próximos 4 meses. Frecuencia cada 04 meses.
En las planillas de campo se establece la sumatoria del inventario de todas las plantas muestreadas por cada lote, se dividen entre el número de plantas y se establece el número promedio de racimos por planta que multiplicado por el total de plantas del lote tendremos el total de racimos a producir en el periodo correspondiente, los racimos multiplicados por el peso promedio del lote dará al final las toneladas de racimos previstas de cosecha en el periodo correspondiente.

EL TRANSPORTE DE RACIMOS Y FRUTA
Aquí debe observarse:

• En la zona occidental del país y por lo accidentada de la topografía, su gente utiliza canastos o cestos que se cargan al hombro o encima de la cabeza.

• En el Occidente Colombiano y en el Magdalena Medio santandereano se ayudan de mulares y angarillas.

• En los Llanos Orientales de Colombia, se utilizan los búfalos y bueyes para halar los zorrillos, aunque ya se empezó a implementar la mecanización para mejorar la eficiencia en la recolección de racimos y frutas, disminuyendo los tiempos de recorrido, disminuyendo las lesiones en los cargadores de racimos y aumentando las cantidades recolectadas hacia los sitios de acopio.

El bufalino, al compararse otras especies que se han utilizado en esta actividad para diversas labores, es una especie demasiado rústica, resistente a muchas de las enfermedades endémicas de las zonas palmeras y a la capacidad de carga que tienen, aunado con la capacidad de conversión del alimento en peso corporal y al alto porcentaje de fertilidad, si se compara con las otras especies.

De forma lenta pero progresiva, se ha ido innovando hasta llegar a equipos totalmente mecanizados como los que se están utilizando hoy día en muchas plantaciones. 
Se reemplazaron los animales por tractores, y los zorros, por cajones metálicos con alce hidráulico para sacar la cosecha de las parcelas y poderla depositar en volcos o contenedores dispuestos en las Vías primarias.

El transporte desde las vías primarias hasta la planta extractora se realiza con la finalidad de:

- Procesar y extraer el aceite rojo de palma, aceite y torta de palmiste.

- Liberar los subproductos: raquis o tusas, fibra y cuesco que se emplean como combustibles en la alimentación de las calderas y en la aplicación en las parcelas para el mejoramiento de las características físico-químicas de los suelos donde se cultiva la palma de aceite.

EL INICIO DE COSECHA
El método de racimo robado.
Para optimizar la calidad de la cosecha, los corteros deben tener experiencia o recibir entrenamiento y capacitación en su realización, para  asegurar la minimización de los riesgos de accidentalidad, la buena realización de ella y reducir las pérdidas de producción.

Entre los dos años y medio y los tres años, después de establecerse el cultivo en sitio definitivo y dependiendo del manejo y cuidados suministrados, se inicia la cosecha en la palma para lo cual se emplea una herramienta especial llamada cortante. Es como un barretón con mucho filo y cabo metálico que facilita el corte del racimo sin picar ni cortar la hoja.

El cortante permite que la palma conserve un número mayor de 40 hojas y de esta manera se garantiza la formación de un estípite voluminoso que asegure una buena formación y tamaño de los racimos durante toda su vida productiva. Esta cosecha se realiza en esta modalidad hasta el momento de la poda definitiva, que es más o menos a los cinco años o cuando el cultivo haya cerrado calles.
Para el proceso de cosecha, son dos las personas llamadas también cuadrilla de cosecha -cortador y recolector, quienes se dividen las labores de la siguiente forma:

1. El corte del racimo lo realiza el cortador: esta labor es de gran importancia, porque de ahí depende la calidad de la cosecha. El cortador de la cuadrilla es quien define si un racimo es apto para la cosecha, teniendo en cuenta los criterios de maduración establecidos en la plantación.

2. Una vez hecho el corte del racimo se debe ubicar al borde del plato, para cortar el pedúnculo o raquis y depositarlo en el equipo empleado para tal fin, es decir el carromato. Esta operación es realizada por el recolector.

Equipos usados para la disposición de cosecha
Uno de los utensilios usados para descargar los racimos es la malla. Esta es llevada a los bordes de las parcelas, por los ejes carreteables, llamados puestos de recepción, donde son recogidos por los equipos de alce. Todas estas operaciones las realiza el recolector.
Los racimos de los primeros años de cosecha son pequeños y pueden variar en peso desde 0,5 a 4,5 Kg y su formación, tamaño y número de frutos dependerá de:

• La fertilidad del suelo.
• Las prácticas de manejo.
• De la fertilización suministrada desde el momento del establecimiento.

Los contenidos de aceite de estos racimos son bajos, entre el 12% y el 14%, por tanto, para asegurar un mejor contenido de éste, los ciclos de cosecha se pueden alargar, en promedio entre 12 y 15 días.

Por la dificultad que representa para los cosecheros el corte en estos primeros años y los bajos rendimientos obtenidos en la labor, el pago de este tipo de cosecha es el que más alto se paga para tratar de compensar el esfuerzo con el ingreso diario recibido.

Esta labor de cosecha se realiza a partir de la poda definitiva de la palma, es decir, cuando se eliminan las hojas dejando únicamente dos hojas, por debajo de la corona de racimos verdes, para continuar cortando las hojas que se encuentran por debajo del racimo, en óptimo estado de maduración, esto es, aquellos que han desprendido más de un fruto espontáneamente.

Esta labor se continúa haciendo hasta cuando la herramienta que se utiliza para ello, no permita realizarla porque ya la palma tiene 10 años aproximadamente.

Para realizar esta cosecha se utiliza la herramienta llamada palín que es más ancha que el cortante y permite realizar el corte tanto de las hojas como de los racimos.

Después de realizar el corte del racimo y las hojas que evitan la caída del racimo cosechado y que dejan de ser funcionales, el cortero los deja en el mismo lugar donde cayeron, para luego ser levantados por el recolector, quien organiza las hojas, las pica en en dos o tres, las apila en los cajones, elimina en el racimo la parte sobrante del pedúnculo a una longitud aproximada de 5 cm, el corte se realiza a ras de la base del racimo o en "V" utilizando la macheta, llevarlo y depositarlo en la malla.


Por último, el recolector recoge de los círculos, de las interlineas y de las bases peciolares, los frutos sueltos desprendidos y libres de basuras, tierra y piedras.
Una vez terminado de llenar la malla, dispuesta en el carromato con los racimos, y los frutos sueltos desprendidos y debidamente cerradas las aletas y amarrados los lazos de ésta, se desplaza el recolector hasta el puesto de recepción para descargar allí, en la forma debida, la malla y dejarla dispuesta para ser recogida por los equipos de alce.
Es importante recordar que en la realización de todas las actividades se deben seguir todas las medidas de seguridad impartidas por Salud Ocupacional y utilizar los implementos de Seguridad Industrial con miras a minimizar los riesgos de accidentalidad.

Cosecha en palma adulta
Aunque puede considerarse que una palma es adulta después de la poda definitiva, para la labor de la cosecha se emplea este término desde el momento en el cual se cambia la herramienta para el corte de los racimos, que es después de los 10 años.
Cuando se realiza la labor con el cuchillo malayo o antena telescópica: es una hoz cortante acoplada a un tubo de aluminio por medio de unos tornillos roscados.
Se habla de antena telescópica ya que esta constituida por  dos secciones de aluminio: una externa y otra interna, cada una de seis metros de largo.  La antena puede alargarse o acortarse de acuerdo con la altura de la palma, por medio de una abrazadera roscada con una extensión.

Con esta herramienta el cosechero o cortador va desplazándose a por cada una de las calles de la parcela y revisa, palma a palma, la presencia de racimos en óptimo estado de maduración para proceder al corte.

La labor de cosecha en palma adulta es diferente a la de cosecha en palma joven debido a  el tipo de herramienta que se emplea. Todas las actividades involucradas en el proceso son las mismas para ambos casos tal y como observamos a continuación:

 Corte de racimos y hojas.
 Picada y encallado de hojas según lo disponga cada plantación.
 Corte de pedúnculo de acuerdo a lo requerido por la planta extractora.
 Apilar hojas en cajón o como lo disponga la plantación.
 Recolección de racimo.
 Recolección de fruta suelta.
 Disposición de malla en puesto de recepción.
 Transporte de racimos y fruta a sitios de acopio y luego a planta Extractora


Además de las labores que realiza cada integrante de la cuadrilla, anteriormente mencionadas, el cortador está encargado de alistar la herramienta de corte antes de iniciar la jornada de trabajo, mientras que el recolector es quien se encarga de:

• Recoger el búfalo en la bufalera.
• Bañarlo.
• Aperarlo.
• Colocarle el carromato.
• Desplazarse con el equipo a las parcelas asignadas.
• Retornar el búfalo a su lugar de descanso al final de la jornada.

Clasificación de racimos
En el cultivo de la palma de aceite se presentan varias clases de racimos si se tiene en cuenta el estado de maduración de los mismos y la afectación por factores genéticos, medioambientales, de nutrición y de déficit o excesos de agua.
Desde el punto de vista de maduración los racimos están clasificados en: 

 Racimos verdes: Son aquellos que tienen un color externo negro o púrpura y el mesocarpio de los frutos es de color amarillo-verdoso. No presentan ningún alvéolo vacío y si lo hay, no corresponde a un proceso normal de maduración.

 Racimos maduros: Son aquellos con coloración externa es naranja o rojo intenso. Los racimos maduros desprenden naturalmente frutos, pero a veces, cuando pasa el cortador, el racimo no ha soltado frutos, por tanto él procede a tocarlo levemente, para comprobar el desprendimiento.

 Racimos sobremaduros: Hace referencia a racimos de color amarillo rojizo que han desprendido mas del 50 % de los frutos externos en forma natural.

 Racimos podridos: Son los racimos que han perdido su coloración rojo-amarillenta y han pasado parcial o totalmente a una coloración parduzca u oscura y presentan descomposición y malos olores.

 Racimos enfermos: Son racimos con coloraciones anormales que pueden ir de blanco a colores oscuros y sus frutos se desprenden sin llegar a la maduración normal.

 Racimos malformados. El 50% o más de los frutos de estos racimos partenocárpicos (infértiles) y en su forma y tamaño no son normales.

 Racimos abortados: Son racimos que se malogran por factores genéticos o influenciados por condiciones medio ambientales.

Normas de cosecha
Una buena norma de cosecha es la que da el mejor equilibrio, dando el mejor resultado, entre la producción de aceite, extracción, la calidad del mismo, grado de acidez, y el costo de la cosecha.

 La norma mínima de maduración es definida  como el número mínimo de frutos sueltos. Como es difícil conocer exactamente cuándo un racimo está maduro, debemos guiarnos por el número de frutos que el racimo ha desprendido libremente, antes de ser cortado.
Algunos resultados de estudios han establecido que el contenido máximo de aceite de un racimo se logra tan pronto se inicia el proceso de desprendimiento de los frutos. (1-2 frutos sueltos libremente).

Las pérdidas de fruto suelto (FS) se incrementan con la maduración de los racimos y puede oscilar entre 1% para una cosecha bien manejada, hasta un 10% en una cosecha con serios problemas.

Cabe anotar que los promedios de fruto suelto son evaluados con la fruta dejada en los platos y no se tiene en cuenta la fruta que sale de estos, cuando el racimo choca contra el piso después del corte. Los racimos demasiado maduros o sobremaduros literalmente explotan, diseminando la fruta suelta (FS) por fuera del plato.

En el caso de la impureza que llega con la cosecha a la planta extractora proviene en su mayor parte del pepeo en los platos y su recogida en los puestos de recepción y produce así un desgaste abrasivo en los diferentes equipos del proceso. Asimismo, se presenta un peso muerto en la cosecha afectando la TEA -Tasa Efectiva de Aceite-, además del costo económico adicional por la manipulación de los desechos.

Los ciclos de cosecha
Es el intervalo de tiempo que demora en volver a cosechar nuevamente una parcela. Con esto se busca obtener el mayor número de racimos que tengan una maduración igual o cerca de la norma mínima de maduración.

En la práctica se ha establecido que 10 días de periodicidad es el tiempo óptimo para evitar pérdidas ya que periodicidades más cortas pueden llevar a que se corten racimos verdes, y periodicidades más largas inducen a que una gran cantidad de racimos cosechados sean sobremaduros, soltando una gran cantidad de frutos que van a demandar más tiempo en su recolección.

También se produce una disminución en la calidad del aceite obtenido ya que la acidez aumenta cuando se cosechan racimos hipermaduros y se puede perder extracción si no se recoge la totalidad de los frutos sueltos o si se cosecha demasiado fruto verde.

Para lograr el éxito en la cosecha y la determinación de los ciclos de corte, es importante tener en cuenta los siguientes:

1. La edad de la palma.
2. La época de cosecha, alta y baja producción.
3. Condiciones climáticas, época seca o de lluvias.

Componentes del control de calidad
Para lograr una adecuada labor de cosecha, es fundamental controlar los siguientes factores, que pueden ser considerados como Guías o Normas de la cosecha:


  1. En la actividad de cosecha, cortar sólo las hojas necesarias.
  2. No dejar la fruta madura sin cosechar.
  3. No cortar los racimos verdes porque se ocasiona pérdida de aceite.
  4. Sacar de los drenajes todos los racimos caídos, tanto por la pérdida de aceite como por la obstrucción que se ocasiona al movimiento de aguas.
  5. Recoger todos los frutos desprendidos, tanto de círculos, axilas de las hojas, en las entrelíneas y puestos de recepción.
  6. No golpear los racimos, tirándolos al suelo fuertemente.
  7. Cortar los pedúnculos a ras de espigas y en lo posible hacer corte en “V”.
  8. Recoger los racimos cortados lo más pronto posible, sin permitir que permanezcan en el campo de un día para otro, que no sobrepasen 24 horas desde el corte.
  9. No deteriorar los frutos sueltos con basuras, lodos, piedras, arenas, que se constituyen en maretial vano. Es decir, elementos que producen peso, pero no aportan aceite.
  10. Recoger del campo todo racimo maduro cosechado, aún las puntas desprendidas de racimos enfermos.
Revisión en campo
En la actividad de cosecha los controles de campo tienen como finalidad generar información sobre la calidad con que se realizan los trabajos y, por lo tanto, debe ser un fiel reflejo de lo que allí sucede.

Para determinar los porcentajes de pérdidas, ya sea de racimos como de frutos, se hacen observaciones en el campo y, como no es posible revisar toda el área, el control se realiza por medio de muestreos.

De acuerdo con consideraciones técnicas y económicas, se ha llegado a estimar que un muestreo de alrededor del 10 15% del área cosechada representa un tamaño adecuado de evaluación.

Como las evaluaciones se basan en muestreos, es importante establecer una metodología libre de influencias subjetivas:

 No se deben establecer rutinas. Ejemplo: revisar frutos sueltos en determinado día de la semana o revisar parcelas o lotes específicos, siguiendo el orden de los días de la semana.

 Las evaluaciones de campo deben ser realizadas a diferentes horas del día, incluso repetir evaluaciones a una misma cuadrilla en el día.

 A los trabajadores o personal administrativo de las plantaciones, no se les debe anticipar información sobre el área que será evaluada al día siguiente.

 Los parámetros de cosecha deben ser claros y bien definidos, los cuales deben ser del conocimiento del cortador y del mulero, así como del evaluador de campo y de la planta extractora.

 Se debe revisar la cosecha a todos los cortadores, por lo menos una vez a la semana.

 La distribución de muestreos debe ser proporcional a los tipos de palma (tipos de material, edades, sistemas de cosecha, etc.)

 Es aconsejable intercambiar el personal de evaluación para evitar rutinas, amistades, y/o enemistades

 Se debe reforzar permanentemente la capacitación sobre los criterios de calidad de cosecha tanto a los evaluadores como a las personas que realizan la labor, con el fin de actualizar sus conocimientos y evitar diferencias de criterios en campo.


  Deben realizarse estimativos de rendimientos de tiempos y movimientos, de eficiencia, de uso de metodologías de corte y recolección de racimos y frutas, sistematizando los resultados, observando las tendencias de los años anteriores y haciendo los ajustes necesarios para mejorar la rentabilidad.

 Los encargados del control de cosecha deben tener una estrecha relación con el departamento de sanidad, para establecer correlaciones entre situaciones propias del lugar con la presencia de áreas con deficiente polinización o presencia de racimos enfermos o de plagas y enfermedades.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada